Lancelot

Lancelot

Del latín lancea (lanza) y lotos (árbol o fruto). En términos alquímicos, la lanza simboliza el fuego del que se sirven los alquimistas en la obra de la piedra de los sabios6. La lanza, al igual que la espada o las flechas, por su capacidad cortante, penetrante, hiriente, es símbolo del fuego oculto de los alquimistas, es decir, se trata del fuego que da nacimiento a su disolvente universal, que es el que abre o penetra a los metales para extraerles su sangre, raíz o principios.

       Con respecto a los árboles, los filósofos llamaron árbol de la vida tanto a la materia que constituye la piedra filosofal, es decir, su mercurio, como a su elixir o medicina de los tres reinos o panacea universal, que resucita a los muertos, es decir a los metales imperfectos, a los que lleva a la perfección o nobleza. En la tradición alquímica son numerosas las imágenes que muestran árboles con frutos. Estos frutos suelen ser o bien soles, refiriéndose a la obra solar, obra mayor u obra del oro, o bien lunas, refiriéndose entonces a la obra menor, obra lunar o de la plata. Cuando los frutos consisten en los símbolos alquímicos de los siete metales, se representa a la materia primera de todos los metales, la que los hace nacer, es decir, la semilla metálica o protohilé.

       El término Lancelot también sugiere el mito de Cadmo, treméndamente alquímico. Cadmo con su lanza atraviesa a la serpiente python y la clava en un árbol. Sobre el simbolismo de la lanza y el árbol ya nos hemos someramente referido. Sobre la simbología de la serpiente, ésta, por su carácter venenoso, ponzoñoso, era símbolo del mercurio de los alquimistas, del disolvente universal, el que abre el metal hasta su raíz. Pues bien, la primera parte de la obra alquímica es la nigredo. El metal, en contacto con su disolvente, ha de pudrirse, ennegrecerse, inflarse como si de una herida ponzoñosa se tratara. Éste es el significado de la serpiente, pues en griego, pythô, significa hacer que se pudra o descomponer. Y acabaremos con el personaje principal, con Arturo, el monarca ideal tanto en la guerra como en la paz.

6 Dom Pernety. Diccionario mito-hermético. 1758.