Alquimia: El enigmático “Mutus Liber”

Alquimia: El enigmático “Mutus Liber”

Si en nuestro primer artículo tratamos cuestiones generales e introductorias de la Alquimia y en el segundo definimos las propiedades físicas y químicas de la piedra filosofal, auténtico objetivo de la Alquimia, en este tercero trataremos de la práctica de la Gran Obra, es decir, de la elaboración de la piedra filosofal. Y lo haremos mediante el análisis de un libro, uno de los más enigmáticos y famosos de nuestra cienciartis.

‘Cuando dos bibliófilos especializados en las ciencias ocultas evocan sus respectivas bibliotecas, llega siempre un momento, retrasado todo lo posible, en que uno acaba por hacer esta pregunta al otro: ¿Y tiene Vd. el Mutus Liber?.


Momento penoso y en el que la mayor parte de las veces, por no decir siempre, la respuesta es negativa… Pocas son las personas que lo poseen, y dichosos son aquellos que lo han visto una vez en el curso de su vida sin que se trate de una reproducción.

Todos los catálogos especializados mencionan en una forma o en otra esta rareza… ‘Misteriosa obra’, dice la bibliografía de Caillet. ‘Suma rareza’, añade Rosenthal. ‘Se conocen pocos ejemplares’, precisa el catálogo Maggs 520. ‘Sumamente raro’, resume un catálogo de sotheby de 1934’.

Con estos párrafos inicia Guy Bechtel en su libro ‘Los grandes libros misteriosos’, su capítulo dedicado al ‘irrecuperable Mutus Liber’1.
El Mutus Liber o ‘Libro Mudo’ -aunque de mudo no tiene nada, pues habla mediante imágenes-, es uno de los libros más emblemáticos de la Alquimia. Se editó en 1677, en La Rochelle, Francia y su autor utilizó el pseudónimo de Altus. Es un libro sensacional. Los dibujos contenidos en sus 15 láminas revelan la totalidad de la práctica alquímica, desde su inicio hasta el final. Muestra, a quien sabe leerlo, la denominada vía universal que trabaja con el rocío de la mañana. Vemos en él desde la recogida de este rocío primaveral hasta su destilación y los siguientes trabajos destinados a conseguir la piedra filosofal.

No cabrá en este artículo comentar la totalidad de sus grabados, pues llevaría un libro entero, por lo que sólo trataremos cuatro de sus láminas, las que develan los primeros trabajos de la Obra Filosofal.

LOS ESCOLLOS DEL MUTUS LIBER

Lo que a primera vista parecería fácil, es decir, seguir las operaciones que describen las 15 láminas, no lo es tanto. El Mutus Liber encierra sus secretos. El primero obliga a poner orden a la secuencia de las láminas, pues ellas aparecen desordenadas. Este es el primer escollo del artista: ordenar este desorden, poner orden al caos, en fin, clasificar bien las fases operativas. El segundo obstáculo al que se enfrenta quien pretende desvelar las imágenes, es la necesidad de conocer determinadas claves que velan el arte alquímico puesto que sin ellas no es posible desentrañar este Mutus Liber. Finalmente, el tercero, derivado del anterior, consiste en aprender a leer estos dibujos. Si se conocen las claves, se aprende una forma diferente de lectura. Una lectura en imágenes que por ello vamos a llamar lectura imaginativa.

Algunos de estos obstáculos los desvelamos en este artículo. Reconocemos que no somos los primeros en hacerlo, pero entre los pocos que lo han intentado, quizás seamos, por la forma en que lo hacemos, de los primeros en mostrar una claridad sin precedentes, pues acompañamos este trabajo con explicaciones y fotografías de nuestras propias investigaciones, lo que pocos o nadie ha hecho.

LECTURA IMAGINATIVA

Con la lectura de este artículo, el lector aprenderá cómo funciona la mente de los alquimistas, cómo leen en las imágenes, cómo guardan en ellas su reservada información, cómo del estudio de una simple imagen se puede extraer mucha información.

En fin, descubrirá todo un sistema de estructura mental. Nuestro regalo para el lector será el de mostrar, o demostrar, cómo descifrar un libro destinado a iniciados, o a los ‘hijos del arte’, como el mismo libro escribe en sus primeras y escasas palabras.

 1 Edición en lengua española de Plaza y Janés S. A. Editores. 1977.

Artículo realizado por Vasilius



X