Alquimia La Piedra Filosofal

Alquimia La Piedra Filosofal

Generalmente se considera a la Piedra Filosofal como una pura quimera, y a las gentes que la buscan como simples locos. Este desprecio, dicen los Filósofos Herméticos, es un efecto del justo juicio de Dios, que no permite que un secreto tan precioso sea conocido por los malvados y los ignorantes’.(Diccionario Mito-Hermético. Dom Antoine-Joseph Pernety. 1758).

‘He visto y he tocado en más de una ocasión la piedra filosofal; su color es como el del azafrán en polvo, pero pesada y reluciente como el cristal pulverizado’. (Juan Bautista Van Helmont, relatando la experiencia que realizó en 1618 en su laboratorio de Vilvorde, cerca de Bruselas).

En nuestro artículo anterior, destinado a dar unas ideas generales sobre la Alquimia, decíamos que el objetivo de esta Cienciartis era la elaboración de la piedra filosofal. Y tratamos también, en un breve resumen, las tres virtudes de esta bendita Piedra1: La salud, la riqueza y la Sabiduría. Profundizaremos ahora sobre sus propiedades físicas y químicas.

¿Cómo la definen los alquimistas y otras personas que, a lo largo de la historia, la han tenido en sus manos? ¿Qué diferentes formas manifiesta? ¿Cuáles son todas las virtudes que se le conceden?

Será Fulcanelli2, el alquimista anónimo más famoso del siglo XX, gran conocedor y estudioso de los textos clásicos alquímicos, incluso considerado Adepto3, quien responda a la mayor parte de estas preguntas. Hacemos, en primer lugar, un resumen ordenado de lo que este autor escribió en sus ‘moradas filosofales’ sobre las propiedades físicas y químicas de la piedra filosofal.

 

PROPIEDADES FÍSICAS DE LA PIEDRA FILOSOFAL

Entendamos por propiedades físicas las que nuestros sentidos pueden percibir.

A la vista: A simple vista la piedra filosofal se muestra:

  • Roja: Su color es rojo, aunque puede variar en intensidad, tal y como afirma Basilio Valentín: ‘su color va del rojo al carmesí, o del color del rubí al de la granada… Del color azafrán cuando es pulverizada.’
  • Cristalina: Parecida al cristal, como cristales de sal.
  • Diáfana: Muestra transparencia.
  • Translúcida: Deja pasar la luz, pero no deja ver a través de ella.
  • Reluciente: Como el cristal pulverizado.
  • Granulada: Al microscopio, aparece compuesta de pequeños gránulos o cristales rojos o anaranjados.

 

Al tacto: Sobre nuestras manos la piedra es:

  • Densa: Respecto a la relación entre su peso y volumen, es muy pesada. Pesa mucho más de lo que corresponde a su cantidad.
  • Friable: Se desmenuza fácilmente, como el vidrio.
  • Compacta: De textura apretada y poco porosa.

 

Al olfato: Respecto a su olor: Por lo general es inodora, aunque algún autor afirma que manifiesta un cierto olor a sal marina calcinada.

 

FORMAS Y VIRTUDES DE LA PIEDRA FILOSOFAL

Tres son las diferentes formas que adquiere la piedra filosofal y en cada una de ellas aporta virtudes diferentes.

Estas son: la Medicina Universal, los polvos de proyección y las lámparas perpetuas.

En forma de Medicina universal:

Para que la piedra filosofal, en su forma inicial, salina y rojiza, se convierta en Medicina Universal debe ser, en primer lugar, pulverizada. Después, bastará con que una pequeña parte de estos polvos se disuelvan en un vaso de un licor espirituoso, vino por ejemplo. Los polvos teñirán este licor transmitiéndole un color dorado. En este estado, la piedra filosofal es llamada elixir de la larga vida, panacea4 universal u oro potable5. Es el objetivo realmente buscado por los alquimistas, mucho más que la transmutación metálica que apenas tiene trascendencia para ellos, excepto para confirmar que tienen en sus manos la verdadera piedra filosofal.

Todos los alquimistas han sido muy prolijos al resaltar las virtudes de esta Medicina. Por lo general, se la considera sanadora de todas las enfermedades humanas, un preventivo para todas ellas y un alargador de la vida. Lo mismo sirve, dicen, para el reino vegetal. No obstante, otros autores le atribuyen propiedades aún mucho más extraordinarias. Veamos algunas:

Inmortalidad: Artefio, un alquimista del s. XII pretende haber llegado a la edad de mil años: ‘Y yo Artefio, después que me convertí en Adepto y alcancé la sabiduría verdadera y completa, estudiando los libros del sumamente fiel Hermes… cuando por el espacio de mil años, o por ahí cerca, que han pasado ahora sobre mi cabeza, desde el momento en que nací hasta este día, por la sola bondad de Dios Todopoderoso, por el uso de esta maravillosa quintaesencia…’6

Joannes de Lasnioro nos dice que resucita a los agónicos: ‘Os digo en verdad que si un hombre medio muerto pudiera contemplar la belleza y la bondad de nuestra piedra, toda especie de dolencia se apartaría de él; incluso si estuviera agonizando resucitaría’.7

Arnau de Vilanova afirma que rejuvenece: ‘Conserva la salud, acrecienta el valor; de un anciano hace un chico joven…’8

Heinrich Khunrath admite además su influencia sobre el alma: ‘Si se administra la piedra a un enfermo, le expulsa todas las enfermedades tanto del alma como del cuerpo’.9

1 Bendita piedra. Otro de los nombres que se le dan a la piedra filosofal.
2 Autor de las impagables ‘el misterio de las catedrales’ y ‘las moradas filosofales’.
3 Adepto, del latín Adeptus, el que ha conseguido. En la Tradición alquímica el Adepto es el que ha conseguido el Adeptado, es decir, ha elaborado la piedra filosofal.
4 Panacea, del griego panakeia. De pan, todo y Akos, remedio. Es decir, remedio universal. Se la consideraba remedio universal tanto de las enfermedades físicas como morales.
5 Potable. Es decir, que se puede beber sin daño. Como el agua potable.
6 Así lo declara en su ‘libro secreto’.
7 En su ‘Tractatus aureus de lapide philosophico’.
8 En su ‘Rosario de los Filósofos’.
9 En su ‘Confessio de Chaos physico chimicorum’.

Artículo realizado por Vasilius



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