Extracto del Timeo

Extracto del Timeo

En este extracto del Timeo de la Naturaleza, de Platón, de hace ya casi 23 Siglos y medio, Él hacia referencia al equilibrio y la importancia de mantener la atención en el Alma y de como también el Alma vive sus enfermedades.

          El alma tiene también las suyas (enfermedades), que dependen del estado del cuerpo. No hay mayor desgracia para el alma, que la ignorancia y la sinrazón. Y así nada más funesto que el exceso de placer y de dolor, que llevan la turbación a nuestros pensamientos. Si la médula engendra el semen en demasiada abundancia, el alma es presa de los desarreglos del amor, y se ve igualmente turbada. Lo mismo sucede, cuando la bilis, la flema y los humores, no encontrando salida al exterior, inundan con sus vapores las revoluciones del alma entorpeciéndolas. De aquí nacen la sombría tristeza, la audacia o la cobardía, la -estupidez o el olvido. El vicio es involuntario; resulta fatalmente de la influencia del cuerpo o de una mala educación. El vicioso es un enfermo, que tiene derecho a ser compadecido y a quien nosotros no tenemos derecho a maldecir.

          ¿Cómo curar o más bien evitar estas enfermedades?, ¿Cómo conservar la salud física y moral?….

Manteniendo por lo pronto la armonía entre el cuerpo y el alma. La desigualdad de las piernas de un cojo, no es más chocante, ni más funesta, que la desproporción del cuerpo y del alma en la naturaleza humana. El alma es mejor que el cuerpo; se irrita al verse en él encerrada; conmueve todo el interior y le llena de enfermedades. Por el contrario, un cuerpo demasiado poderoso hace estúpida al alma. De aquí el precepto de ejercitar a la vez el cuerpo y el alma; el cuerpo con la gimnasia, el alma con la música; debiendo cuidarse igualmente estas dos partes de nosotros mismos, consideradas aisladamente, para producir una armonía análoga a la del universo. El cuerpo sólo se puede librar de las influencias extrañas, mediante el movimiento. El más saludable es el de la gimnasia: el segundo, el del paseo, embarcado o en carruaje; el tercero, la purga. En general, es preciso usar de los medicamentos con una extrema sobriedad. Pero como la que gobierna es el alma, ésta es la que principalmente debe ser vigilada. El alma comprende tres almas. Es preciso hacer empeño en que se ejerciten todas tres con armonía, dando a cada una los movimientos y las conversiones que le sean propios. Honremos sobre todo al alma inmortal, que es para nosotros como un genio divino. Así llegaremos al soberano bien; y obtendremos la inmortalidad, que permite nuestra naturaleza.



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